Tengo miedo a los pasos que
persiguen
los míos.
la vara en la mano
que golpea al silencio
y lo convierte
en aullidos.
Tengo miedo
a los ojos amoratadas
por sus puños.
A la blasfemia
de su boca roja
gritándole a esa niña
que fui.
A la mirada
que acusa sin razón.
A las puñaladas
de sus palabras
en la espalda.

