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21 oct. 2014

CHAMPAGNE


N me gustó el champagne           
hasta una mañana de agosto                                     
en la  que atrevidos,                               
lo compartimos.  

               
El primer sorbo,                                          
ahuyentó el miedo.                                      
Con el segundo,                                                                   
te supe mi dueño.  

Las burbujas 
calentaron mi alma,
tus manos 
me entibiaron 
                         el cuerpo.

En el tercero,
comencé 
a saborearlo.


Seco, fuerte y fugaz.
Así fue el instante
en el que te amé…
                        después…

20 jul. 2014

FELIZ DÍA DEL AMIGO, por Carmen Nani

Ni el texto, ni el dibujo son míos... lo único propio es las ganas de compartir este día y desearles a todos y cada uno: ¡FELIZ DÍA DEL AMIGO!

                                                                                     Carmen  
      
No sé si fue la brisa suave de la noche, o una vibración que flota ...pero la razón es indistinta hay una sensación de alegría en mi corazón y es la felicidad de reír y compartir ese momento. Somos cuentos contando cuentos dice Pessoa, y acrecentamos la vida con ocurrencias y experiencias....                                                
                                                                                        de Titi Ceballos

    

17 jul. 2014

EL PÈNDULO, microrelato de Carmen Nani

Era como un péndulo. Sus días transcurrían manteniendo el equilibrio, caminando por la cuerda floja. Huía. Buscaba el áncora que jamás encontró. 
El péndulo iba o venía, tenía opciones. Ella también podía elegir. Como el sol y la luna, el fuego y la nevada, las suyas eran  encontradas: consumirse en las llamas de un amor, pleno, pero prohibido, o morir entumecida en la escarcha de un amor indiferente, acostumbrado.
Debía quedarse junto a uno de los dos. ¿A cuál elegir? 
No pudo hacerlo. Siguió fluyendo por la vida, con la cada vez más tibia esperanza de que al detener su oscilar, el destino que le tocara, no fuera la nada, la vaciedad o el más brutal haber no-elegido.

3 jul. 2014

"MASTICAR RABIA" de Griselda Rulfo, 
por Carmen Nani


Una vez más en el Centro Cultural se fusionaron las artes en torno a la poesía. El viernes 27 de junio a las 20:00 hs se presentó el poemario MASTICAR RABIA de Griselda Rulfo, con la presentación de Susana Zazzetti, Lecturas de Claudia Tejeda y Liliana Chávez, musicalización Angélica Camandone y exposición de fotografías de Leo Dagatti."El Diario" del centro del país.
La presentación de "MASTICAR RABIA" fue una reunión multitudinaria y multicultural hecha de amigos, escritores, músicos, fotógrafos y adeptos a “Mentiras que valen la pena”, el café literario que Griselda Rulfo coordina desde hace dos años por los bares de la ciudad.
Personalmente, hacía mucho tiempo que no me emocionaba  de tal manera. No pude evitar una lágrima irreverente mientras leía en silencio, el poema "Dicieocho", conmovida por la interpretación de fondo de Angélica Camandone. 

DIECIOCHO

Las llagas sellan
los muslos
              apretados.
Sollozo y grito.
Grito y sollozo.
              La vida es eso.

La poesía de Griselda Rulfo es fuerte, rotunda, desgarradora. Sin embargo, la belleza impera en cada verso, en cada palabra. Arranca "ayes" ante tanto dolor despojado; dolor con el que nos sentimos identificados de una u otra manera. Griselda no describe solamente su dolor, si fuera autoreferencial, si no el dolor que todos alguna vez sentimos.

SETENTA Y UNO

He soñado este dolor
tantas veces,
tantas veces,
tantas veces
que la bestia
                  ruge todavía en mí.     
                                                                                                       TREINTA Y SIETE

Colgaron mis pecados
sobre el cadalso
y su sombra
ennegreció la tierra.


15 jun. 2014

COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE,de Don Jorge Manrique - por Carmen Nani

Mi padre siempre recitaba este poema.... por eso lo elijo para desearle Feliz día, a todos los papás del mundo, 
Carmen

Mi papá, mi mamá y yo
                   I

  Recuerde el alma dormida, 
avive el seso e despierte 
  contemplando 
cómo se passa la vida, 
cómo se viene la muerte 
  tan callando; 
  cuán presto se va el plazer, 
cómo, después de acordado, 
  da dolor; 
cómo, a nuestro parescer, 
cualquiere tiempo passado 
  fue mejor.

                    II
Pues si vemos lo presente 
cómo en un punto s'es ido 
e acabado, 
si juzgamos sabiamente, 
daremos lo non venido 
por passado. 
Non se engañe nadi, no, 
pensando que ha de durar 
lo que espera 
más que duró lo que vio, 
pues que todo ha de passar 
por tal manera.

                    III

Nuestras vidas son los ríos 
que van a dar en la mar, 
qu'es el morir; 
allí van los señoríos 
derechos a se acabar 
e consumir; 
allí los ríos caudales, 
allí los otros medianos 
e más chicos, 
allegados, son iguales 
los que viven por sus manos 
e los ricos.

           
Constanza, papá , y Matías- mi familia
                INVOCACIÓN

3 jun. 2014

EL ESPEJO, cuento de Carmen Nani

“Nunca estás conforme, es como si algo te faltara.  No sé, como una parte que siempre estás buscando”, me había dicho.
Su sentencia fue motivo suficiente para una más de nuestras peleas.  Pensándolo bien, algo de razón tenía.  ¿Para qué mudarme a una casa, si en el departamento estaba tan cómoda?  Además, era más seguro.  No le daría con el gusto.  No desandaría lo hecho.  Empecé a embalar.
Cada objeto me regalaba algún recuerdo.  Los sillones de pana bordó conjuraron a mamá:” ¡No se sienten en los sillones! ¡Son nuevos!”.  No pude evitar una sonrisa al encontrar el agujero que tan cuidadosamente habíamos camuflado con mi hermano. Ya todos dormían, bajamos con sigilo, nos apoltronamos en el sillón de pana bordó para encender sendos cigarrillos. Queríamos aprender a fumar.  Un brasa se desprendió de mi cigarrillo y fue a parar a la pierna de mi hermano, que chilló más de susto que de dolor.  Yo me ahogué con el humo pero me atraganté, al ver que el ascua sobrevivía para terminar en una esquina del sillón.  Aprendimos a fumar, pero no esa noche.  La pasamos probando distintas formas de disimular el oprobio.  Tan bien logramos hacerlo, que recién ahora, y por casualidad, lo volvía a ver.
El escritorio y el recuerdo de papá, siempre leyendo.  La lámpara que sólo iluminaba la parte izquierda de la cara, su imagen en penumbras. Más de una vez me pregunté si no tenía algún parentesco con “Poe” o con “Narciso Ibáñez Menta”.
Cada uno de los utensilios de la cocina, pero especialmente el cucharón, me retrotraían a mi infancia y al canto de “La Tona”.  Siempre tarareaba o entonaba las coplas de la “Tarara” de López de Vega mientras preparaba su sopa de verduras.  Mi boca desprendía fluidos salados, al mejor estilo “Pavlov” ante aquel delicioso recuerdo.
El espejo sin embargo, era especial.  Convocaba todos los recuerdos, los contenía.  Amigo fiel, testigo silencioso de los momentos más importantes de mi vida, me acompañaba ahora, una vez más, en esta aventura.  Lo cubrí cuidadosamente.  Un imperceptible temblor me hizo notar su fragilidad.  Puse especial esmero en protegerlo para evitar que se dañara en el ajetreo de la mudanza.  Una vez que el camión estuvo cargado, lo seguí en el auto.  No podía dejar de observarlo.  Sobresalía del resto de los muebles, como tratando de recordarme su presencia.
Mudarme de un departamento a una casa fue un gran cambio.  Tenía mucho más espacio y quizás por eso demoré tanto en acomodar todo.  Cuando creía haber ubicado los sillones de pana bordó, me daba cuenta que quedaban mejor en otro sitio y los cambiaba.
“Típico”, me hubiera dicho.  “Nunca te convence algo de entrada”, pero como seguíamos peleados, no lo había vuelto a ver.  Por eso supuse que no debía darle importancia a sus palabras.
Así transcurrió el tiempo, colgando adornos, descolgándolos. La cortina de vual en la ventana del living, la de a cuadros rojos en la cocina, hasta que le llegó el turno al espejo.  Lo coloqué como siempre, frente a mi cama.  Tuve la sensación de que me sonreía agradecido.
Me sentía feliz en mi nueva casa y me dispuse a disfrutarla.  Algo, sin embargo, me tenía inquieta.  ¿Sería en realidad una insatisfecha como él había proclamado sotto in voce? Recorría la casa, con una taza de café en la mano, cuando me di cuenta de que no, de que él no estaba en lo cierto. Había encontrado la causa de mi inquietud: el espejo.

10 mar. 2014

CENA PROMETIDA, cuento de Carmen Nani



Hoy voy a demostrarte que sí se cocinar. He comprado un trozo de carne jugosa. Mientras preparo la cuchilla, me sirvo un vaso de vino blanco, aunque para vos tengo un borgoña, que se confunde con el rojo de la sangre que brota fértil, a medida que empujo en la carne la hoja filosa, y la lastimo y la desgarro. La descarno en el centro para adobarla con laurel, orégano, ajo, pimienta negra y nueces picadas.
Abandono el trozo inmolado a merced del fuego del horno y el aroma que comienza a escaparse, estimula mis papilas que apago con otro sorbo de vino.
Pongo música. Saco de la heladera los cuatro alcauciles que elegí con sumo cuidado para el sacrificio, y los voy deshojando. El efecto del vino alerta mi deseo, y en cada hoja que desfloro veo caer una prenda; quizás tuya, tal vez mía. Llego al corazón del primero y ya estamos desnudos. A medida que los voy acariciando en la fuente, mis manos rememoran cada parte de tu cuerpo. Cubro estos corazones excitados con crema de queso, y  el aroma ácido hace que mi boca deguste la tuya. Otro sorbo de vino y ya te siento en mi monte de Venus. La carne se cose a fuego lento y yo me arrebato en el calor de tus brazos. Los espárragos, entre cada corazón, invitan a meterlos en la boca para deshacerlos con la lengua, en un beso infinito. 
Todo está listo, aunque falta un condimento. Ese que es mi secreto. Pero todavía no es tiempo.

27 feb. 2014

EL DESEO DE UNA PROMESA , cuento de Carmen Nani


“...el último pájaro de la tarde...”
 Edith Vera

Lucía se había enamorado de un pájaro. Sentada a la ventana miró hacia el cielo buscando una solución a su problema. En realidad, la enamoró el volar de ese pájaro a pesar de todo y de todos, ese trino que se oía más allá del dolor.
A Lucía no le interesaba el amor de un hombre, ella amaba a ese pájaro que le alegraba el alma. La había visitado cada mañana desde hacía tiempo. Nunca dejó de despertarla, siempre solo, como ella. Le golpeaba la ventana con el pico y cantaba hasta que ella se acercaba. Entonces la miraba y después abría sus alas y se iba.

No era sólo la mirada de un pájaro, él había sido mucho más, estaba segura, por eso le gustaba esperarlo cada mañana y aquel día lo esperó también por la tarde. Y esa tarde el pájaro apareció. Golpeó su ventana con el pico, ella se acercó, él la miró, profundo, y se fue. Lucía supo en ese momento que el pájaro también la deseaba, que ella era importante para él.
Al día siguiente se levantó radiante. Si viene esta tarde voy a pedir un deseo, pensó, mientras imaginaba el encuentro. Esa tarde se sentó en la ventana, miró al cielo y lo descubrió en vuelo sereno. El pájaro se posó en su ventana. Esta vez no golpeó con el pico, ella lo estaba esperando. Se miraron como siempre, más que siempre y después él se fue.
Lucía se metió en la cama y antes de dormirse pidió un deseo. Cuando despertó por la mañana, supo que se había cumplido. Admiró su plumaje blanco, lo acarició y voló hasta la ventana para aguardar al que amaba.Lucía vio pasar el tiempo del olvido, mientras se le caían las plumas. Dejó escapar el tiempo del recuerdo, hasta quedar desnuda.
La encontraron muerta en la cama. Eligió morir cuando comprendió, que el último pájaro de la tarde no le había prometido volver.

Espero que lo disfruten,
Carmen

13 ene. 2014

CIRCULO CERRADO de Carmen Nani

Saca una cebolla del canasto y comienza a picarla. De inmediato le brotan lágrimas mentirosas por la acidez de una situación que le irrita los ojos. El cuchillo se desliza sobre la cebolla y la va destruyendo hasta dejarla convertida en pedazos blancos. Deja la cebolla y corre hasta el dormitorio cuando cree oír el teléfono, pero nada, no vuelve a sonar. Parada frente al espejo del tocador, se mira. El espejo le devuelve la imagen de una desconocida. Sólo entonces se da cuenta de que no ha dejado el cuchillo. Tiene miedo. No puedo picar lo que siento como piqué la cebolla, pero sí puedo cortar definitivamente mi vida. No vale la pena vivir así; esperando que cambie. No creo que deje de ser un violento, piensa. Él le había dicho que la llamaría antes de llegar. Hoy es el día. Mira el teléfono, le había prometido que a su regreso, todo sería distinto. No más gritos. No más golpes. Aprieta el cuchillo con fuerza. Ya no aguanta más. No soporta vivir sometida por un hombre que disimula su debilidad mostrándose rígido, intransigente. Parada frente al espejo, describe con la hoja filosa un círculo en el aire, a medida que recuerda cada uno de las humillaciones, cada renuncia, la falta de hijos, su permanente hostilidad.

6 ene. 2014

UN POCO DE TODO

Esta entrada es una nueva propuesta en la que compartiremos, freses, dibujos, cómics, pensamientos... que no conmuevan de alguna manera. Esperamos que les guste.
Carmen




Carmen