Creo
que un libro me atrae por dos razones: porque la historia me transporta a un
imaginario absolutamente distinto del mío. Ni mejor ni peor; distinto. La
narración es una invitación a escapar del tedio de la rutina, a olvidar por un
momento los problemas de todos los días, a ser protagonistas por un instante de
un universo ideal, elegido. La novela como artífice de una ilusión.
La
otra razón se apoya en el conocimiento. Busco al leer una novela que el escritor
despierte en mí la curiosidad, las ganas de investigar otros escritores, otros
lugares o simplemente de conocer más sobre el que abrió la Caja de Pandoras. La novela como generadora
del saber.
Descubrí
entonces, de la mano de mi esposo a Leonardo Sciascia, italiano que destaca por
sus novelas sobre el poder y la corrupción en Sicilia. Me ocurrió con él, algo parecido a lo que me sucedió con
Steig Larson. Me sedujo el amplio conocimiento que Sciascia posee sobre los
temas que aborda. Me fascinó el juego de palabras; las frases largas hasta
rebuscadas que denotan un escritor aunque no coetáneo, vigente y válido en esta
época en la que todo lo que no pertenece al hoy, a la fugacidad del momento en
que vivimos, se transforma en obsoleto.
Cuando
leí “La desaparición de Majorana” descubrí, a través de dos palabras que me
llamaron la atención: grafomanía y
criptografía, una faceta que desconocía de otro grande de la literatura:
Stendhal.
Según
cuenta Sciascia, Stendhal intuye desde muy joven el tipo de escritor que será, por
eso su escritura es megalómana, casi maníaca. Encuentra en esta forma de
escribir la posibilidad de prolongar su existencia, de dejar huellas. Sabe que
tiene mucho para decir, pero intuye que una vez dicho, su misión terminará y
con ello su vida. La criptografía de Stendhal es su modo de hacer evidente esa
huella de vida, que esconde por su carácter complejo. Grafomanía y Criptografía corresponden respectivamente a la
infancia y adolescencia; el niño escribe donde sea, el adolescente se inventa
una escritura secreta.
En
“La desaparición de Majorana”, una novela filosófica de misterio, Sciascia
plantea la controvertida hipótesis de que, lo que en un principio se atribuye a
un acto de locura puede que no sea tal. El joven científico Ettore Majorana,
cuya genialidad es comparable a la de
Galileo y Newton, según señala su mentor, el premio Nobel Enrico Fermi,
intuyendo la magnitud de sus hallazgos en torno a la energía atómica y su poder
destructivo, y temeroso de las consecuencias que podrían derivarse en la Europa de Hitler y
Mussolini, tal vez escoge el silencio, la huida y la renuncia a su condición de
genio. Partiendo de un hecho real,
logra trascender los límites del género negro para configurar el retrato de un hombre de ciencias y su desazón intelectual. El binomio «ética y ciencia» son, pues, el verdadero núcleo narrativo de esta crónica llena de intriga. De lo científico a lo filosófico, caminando la historia, tratando de salir ilesa al cruzarme con la bomba atómica, fue mucho lo que aprendí leyendo a este no tan conocido escritor, Leonardo Sciascia. Y mucho lo que recuperé: Pirandello, el genial autor de dramaturgia se escabulle entre las páginas de ésta magnífica novela para ser el portavoz del rechazo que Sciascia manifiesta contra el autoritarismo de Hitler y Mussolini.
"El mar de color de vino", son retratos agudos y ágiles de la sociedad Siciliana de aquella época. "A cada cual, lo suyo" me recordó por la anticipación del final, pero por la permanente tensión narrativa, a Crónica de una Muerte Anunciada de Gabriel García Marquez. "En La bruja y el capitán" rescatando antiguos documentos y revisando las actas de un proceso del siglo XII, Sciascia nos sumerge en los trasfondos de una deplorable situación, en la cuálla Santa Inquisición
condena a la hoguera por bruja, a una sirvienta de una importante familia
española, Caterina Medici.
logra trascender los límites del género negro para configurar el retrato de un hombre de ciencias y su desazón intelectual. El binomio «ética y ciencia» son, pues, el verdadero núcleo narrativo de esta crónica llena de intriga. De lo científico a lo filosófico, caminando la historia, tratando de salir ilesa al cruzarme con la bomba atómica, fue mucho lo que aprendí leyendo a este no tan conocido escritor, Leonardo Sciascia. Y mucho lo que recuperé: Pirandello, el genial autor de dramaturgia se escabulle entre las páginas de ésta magnífica novela para ser el portavoz del rechazo que Sciascia manifiesta contra el autoritarismo de
"El mar de color de vino", son retratos agudos y ágiles de la sociedad Siciliana de aquella época. "A cada cual, lo suyo" me recordó por la anticipación del final, pero por la permanente tensión narrativa, a Crónica de una Muerte Anunciada de Gabriel García Marquez. "En La bruja y el capitán" rescatando antiguos documentos y revisando las actas de un proceso del siglo XII, Sciascia nos sumerge en los trasfondos de una deplorable situación, en la cuál
No
les cuento más, esto es sólo la punta del iceberg,
que vale la pena coronar. Hasta la próxima,
un beso
Carmen
4 comentarios:
Carmen: muy interesante tu propuesta de este 05 de mayo, en donde acercas otra vertiente literaria como es la narrativa histórica que nos transporta a través del "tiempo" a escenarios muchas veces desconocidos, por los lectores.
En espera de tu próxima aparición, te dejo mi saludo....
Por tu excelente manejo de las palabras, presumo que también escribes; de no ser así eres lector erudito/a. Cualquiera sea el caso, me halaga gratamente tu comentario, especialmente por éste escritor que merece ser leído. Espero sigas leyendo el blog y dejando tus comentarios. Muy agradecida,
Carmen
Dan ganas de leer a este autor. Excelente comentario que incentiva esas ganas. ¿sabés de otro título de él?
Un abrazo
denunciaria la no judicializacion del expediente royuela
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