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9 ago. 2010

LAS MANOS DE LA CIUDAD DE NÜREMBERG por Carmen Nani

Ciudad de Nüremberg
A muchos como a mí, les habrá llegado por mail una conmovedora historia sobre los hermanos Durero y de cómo uno de ellos, Albrecht, se inspiró para realizar una de sus obras más reconocidas. Primero no entendí porqué había disfrutado tanto de esta historia hasta que encontré la conexión, el punto de convergencia entre la historia de los Durero y la mía: NüREMBERG. La ciudad de estos hermanos, era la misma ciudad de mi infancia. Déjenme aclarar que no estuve nunca en esta Nüremberg. La conocí de la mano de mi padre, a través del libro de José Sebastián Tallón “Las torres de Nüremberg”, libro con el que aprendí a leer; mi primer libro según recuerdo. Mi padre me lo regaló cuando tenía más o menos cuatro años, y me lo leía un poquito cada noche hasta que pude leerlo sola.
En el siglo XV los hermanos Durero vivían muy humildemente en esta cuidad. Tenían un sueño: los dos querían pintar. Pero como no tenían dinero, decidieron un día que al salir de la iglesia, una moneda señalaría cuál de los dos iría a estudiar, y cuál se quedaría a trabajar en las minas, ayudando a la familia. Y otra vez, esta historia y la mía, en la que leía con mi padre, se entrecruzan:los hermanos tenían un sueño y yo soñaba con la Torre de los Sueños, donde había viejecitos que leían los deseos de los niños dormidos… y tejiendo esta trenza de sueños, creo que también se cumplió el de mi padre: que yo amara la lectura, “Las Torres de Nüremberg” y que trasmitiera esa pasión a mis hijos. Tanto Matías como Constanza empezaron a leer con el libro de mi padre, con el de Tallón, con mi primer libro.

Albrecht fue elegido por la buena estrella: viajó, estudió y logró que sus tallados y sus óleos llegaran a ser muy reconocidos en distintos países. Cuando el joven artista regresó a su aldea, la familia Durero se reunió para cenar en su honor. Albrecht propuso un brindis por el hermano y lo instó a que ahora fuera a perseguir su sueño. El hermano, entonces, le explicó que ya no podía pintar. El trabajo en las minas había destruido sus manos; pero brindó por el triunfo de Albrecht, quién para rendirle homenaje dibujó sus manos maltratadas, con las palmas unidas y los dedos apuntando al cielo. “Manos” o “Manos que Oran” es un hermoso ejemplo de que nadie triunfa solo.
Y me viene a la memoria un cuento de aquel, mi primer libro “Cuento del pan y del Agua”: un niño que preocupado por los pobres que mueren de hambre, salva sin saber, a dos pájaros prófugos de volver a cautiverio...
"Manos" o "Manos que Oran"
 de Albrecht Durero.-
Podría encontrar muchos otros puntos de confluencia entre estas dos obras de arte, porque el placer que me embarga al rememorar cada una de las historias de Las Torres de Nüremberg es inconmensurable. Pero me es imposible hacerlo: descubrí, estudiando sobre Albrecht Durero, que jamás tuvo un hermano, que su padre no trabajaba en las minas, y que humildes puede que hayan sido, pero no pobres como cuenta la historia. Por eso me temo que Albrecht Durero pintó “Manos que Oran” sólo para cumplir con un trabajo que debía presentar a taller en la Escuela de Pintura.
Tallón en “Las Torres de Nüremberg” pobló el alma de muchos niños con imágenes bellísimas de una ciudad que realmente parece de cuento con su torre de lana, que es blanda y que baila… con la cigüeña que trae niñas si es verano, y con el caracol gigante que por el río trae varones…Nos enseñó el Jerigonso: … rapa tompo cito poto quepe sopo ropo epe… Nos hizo reír con la historia del grillo tramposo, y también nos hizo llorar con el cuento “Había una vez un Reino.” Emociones como la risa y la ilusión; sentimientos como la pena, el deseo de venganza y hasta el miedo…. No se debe atar un pañuelo para recordar algo lindo, porque así lastimas los recuerdos... están presentes en este libro, que por lo mismo es una obra de arte.
Vuelvo a la historia de los hermanos Durero para establecer una triste comparación: La obra de Durero “Manos que oran” es absolutamente real y auténtica al igual que “Las Torres de Nüremberg” de Tallón. Sin embargo, la historia que surge a partir de ella es una falacia. A tal punto no es verdad que existe por lo menos otra historia no muy diferente, pero idéntica en falsedad a la de los hermanos. En esta nueva historia no son dos hermanos, sino dos amigos los que comparten la misma pasión. Además, en esta nueva versión, Durero se inspira para hacer el cuadro, cuando encuentra a su amigo rezando y ve sus sufridas manos.
Las historias de Tallón, sus poemas, sus cuentos son ficción y por lo mismo, lo que un niño o un joven o un adulto sufre al leerlas, dura sólo un momento, durante el que se identifica con lo que esta leyendo. Pero si un niño, un joven o un adulto goza al contemplar una obra como “Manos que Oran”, y al conocer la historia de cómo se originó, se siente aún más conmovido porque logra darle una significación distinta, más completa; esa persona sufre una profunda desilusión que no acaba al terminar de leerla, ya que en este caso no estamos hablando de ficción; hablamos de haber inventado una historia, una mentira en la que yo personalmente creí. No le quitó grandeza a la obra de Durero, pero a mí me dio pena enterarme que una historia tan bella, era una mentira.  Demás, está aclarar que tampoco imagino para qué fue inventada. Para no terminar este comentario con una idea penosa, recurro como siempre a “Las Torres de Nüremberg”:
                                                                  
  ...La buena viejecita se alegra
 cuando el viento le lleva esas palabras.
Y para convertirlas en pájaros cantores
las repite tres veces en su idioma de maga...


Y al recordar el cuento “La madre de los pájaros” repito tres veces: Manos, manos, manos, y creo entonces, me convenzo de que las historias fueron inventadas para que muchas personas más, aprendan a valorar el arte y por qué no, el poder de la oración.


El Blog Piel de Lechuza ofrece el poema "La Madre de los Pàjaros de Josè Talliòn y el cuento "Deseo de una Promesa" de Carmen Nani.- Ambos relatos se pueden leer en Cuentos de Carmen Nani.  ¡Que lo difruten!









7 comentarios:

Piel de lechuza dijo...

Espero comentarios

Marsilio dijo...

Me parece que las historias nacen después, con el correr de los años, y forman parte del mito que crean alrededor las obras de arte.

Un abrazo y felicitaciones

Piel de lechuza dijo...

Si Marsilio, las dos historias nacen después;las historias son
a "Manos que Oran", como "Las Torres de Nüremberg" a dicha ciudad. GRACIAS

Titi C. dijo...

Me gustó la forma en que relataste la historia de Nuremberg,me llevaste a la niñéz....tu recuerdo de lo que tu Papá te acercó a la lectura y con que libro! hacerlo extensivo en tus hijos ...lo es todo. Gracias Carmen,la forma sencilla,ágil y clara con que describir las situaciones hace que desees leer más....una dulzura de amiga que llega al corazón con sus palabras.....felicitaciones!

Titi

Piel de lechuza dijo...

Tus palabras me han conmovido Titi, has capatado la esencia de este artìculo: lo escribì con el corazòn...
¡Gracias a vos por tu comentario amiga!
Carmen

Mario dijo...

Muy bonito Carmen. El amor por la lectura se te metió dentro hasta el punto de profesionalizarse.
Tus reflexiones me llevan al lugar común de que, muchas veces es mejor quedarnos con las ideas y las fantasías antes que someterlas al cristal empírico de la cruda realidad que muestra que no son historias "verdaderas" en el sentido histórico; o bien "falacias" como decís.
A veces prefiero no indagar, y quedarme con lo que de chico creía -tanto que hasta sabía que era cierto-... como que era posible volar, como que recuerdo hasta esa sensación y, al menos en sueños de ojos abiertos o cerrados, a veces, puedo experimentar de nuevo. Creo que muchas veces esa es la esencia de la literatura, el permitir creer cosas imposibles, que más allá de ser "ciertas" o no, nos inspiran la imaginación, la pasión y el espíritu. Hasta el punto de intentar transmitirlas a nuestras mejores compañías en este mundo: nuestros hijos.

Un cordial abrazo

Piel de lechuza dijo...

Mi querido Mario me has sorprendido gratamente ya que tenemos la equivocada convicción de que los informático, por decirlo de alguna manera, carecen de sensibilidad. Tus palabras me han demostrado que siempre existe una excepción a la regla. Vos decís: "A veces prefiero no indagar, y quedarme con lo que de chico creía -tanto que hasta sabía que era cierto-... como que era posible volar, como que recuerdo hasta esa sensación y, al menos en sueños de ojos abiertos o cerrados, a veces, puedo experimentar de nuevo" Yo te respondo: ¡Qué pensamiento tan profundo! ¡Qué sentimiento tan bellamente escrito! Ojalá que siempre puedas seguir soñando con volar... Ojalá que todos tuviéramos algo de pájaro... Gracias por tu comentario, Mario. Has enaltecido nuestro blog. Espero que nos sigas leyendo. Un beso
Carmen