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20 dic. 2010

ELOGIO DEL AGUA por María Elena Garay

Hay placeres en la vida que hacen que uno la piense como una fiesta. Me refiero a placeres pequeños; tal vez para algunos una comida especial o un viaje a las sierras. Mi placer favorito dura tres o cuatro horas por semana repartido en dos días. Desde hace más de veinticinco años repito el mismo ritual, invierno y verano: me zambullo, siempre de cabeza y siento la caricia del agua en cada centímetro de la piel hasta llegar al fondo, deslizarme hasta el límite de mis pulmones y emerger. Ese comienzo, la ingravidez y las incontables coreografías que permite, me confirman que soy esa célula primigenia que fue mudando sus formas hasta llegar a ser humano. Otras veces cavilo en ese acto de llegar al agua en cámara lenta, que por el poder purificador del agua, estoy limpiando mi alma de malezas, lavando dolores, pequeñas injusticias que cometo o a las que me someto.
Muchos buenos momentos estuvieron o están asociados con el agua; recuerdo una epifanía, cuando el alma se ensancha y el corazón no cabe en el pecho. Ese día, en un pueblito de la Rioja, al pie del Famatina, escribí unos versos en donde el agua era parte y todo:

Prólogo de la parición
En el agua fetal de tus acequias
Acorté los corales de la sangre

Exposición de la avidez
A la solariega cesión
De las estrellas,
Apenas una tilde
Una pausa de luz
La voz enracimada.

Y la montaña
Punzando transparencia.

Ese pañuelo de greda
Comulgó
Con un pan y con un vino
De milenios.
..................................................................................................................................................................
Hace unos años fui al mar del Caribe; desde el barco nos largamos a hacer snorquel con patas de rana, el visor y el cañito para respirar. El fondo del mar, un paraíso. Peces de todos los colores, tornasolados,
transparentes, nadaban juntos entre los corales y ante quién sabe qué señal viraban de dirección, igualitos, como en un ballet. Volví al barco para dejar el caño que lógicamente tiene que estar al aire libre y nos limita a medio metro bajo el agua y agradecí el poder de mis pulmones: me sumergí bien hondo. Los cardúmenes pasaban tocándome como pequeñas gotas de lluvia y volvió a mí la sensación de haber pertenecido a ese mundo.
Fue lo más parecido a un acuario que vi. Dejo a salvo la pecera de mi hijo Damián (con dos pececitos naranja , Crush y Mirinda ) que dejó a mi cuidado cuando se fue de campamento. Se murió uno y lo sustituí por otro idéntico: no más verlo y descubrir el engaño. ¿ Sobreprotectora yo?

Hace tiempo que me ronda la idea de un acuario. Acuarios de verdad he visto pocos; reconozco que tienen cierto encanto y misterio. La luz azulada que proyectan, el mar que reproducen y la extrañeza de ver a la altura de nuestros ojos a seres de las profundidades. Y como la literatura copia a la vida (¿o al revés?) más de un autor tomó un acuario como tótem para entrecruzar historias.
La más conocida: "Axolotl" el cuento de Julio Cortázar en donde asistimos al tránsito del que observa un acuario a ser parte de él. De observar a ser observado; el afuera se convierte en adentro, el hombre en una especie de batracio. La pluma magistral del escritor transformando los opuestos.
En la película "Closer": una broma pesada pone a dos personas frente a un acuario, desde donde se lanza la trama de amores desbocados. Encuentros, engaños, traiciones. Me gustó mucho; el año pasado fui a ver la adaptación que se hizo en Argentina para teatro bajo la dirección de Marcelo Cosentino. Qué desilusión, nada sería que el papel de la hermosa actriz Natalie Portman fue interpretado por Victoria Onetto ¡zapatero a tus zapatos!; el final, un desastre: se cambió la dignidad de la chica que toma una decisión de peso ¡por un suicidio! Manipulación y estereotipo.

"Aquarium", el libro de Marcelo Figueras merece toda mi admiración . El Acuario de Tel Aviv como punto de confluencia de dos hermosas historias de amor. En la primera, Ulises, un argentino va en busca de sus hijos a Israel y encuentra a Irit. El amor surge en un escenario caótico, la primera Intifada. La incapacidad de entenderse con palabras magnifica cada gesto, sensualidad pura. Esta historia, me atrevo a decir, me impresionó como las grandes tragedias de amor: Romeo y Julieta, Tristán e Isolda. La otra pareja signada por el acuario tiene un misterio en su médula: la mujer decide un día dejar de hablar y mira sólo los estanques y documentales sobre peces. ¿El tema? una estrella de varias puntas: el amor, el entendimiento a través de los distintos idiomas o del silencio, la guerra. Y el acuario determinando, dando vida. “Somos agua en esencia y el agua se adapta a todo” dice Figueras para explicar que no hay impedimentos que puedan poner trabas a dos seres que se aman.
Leer Aquarium no es solamente leer un hermoso y poético argumento, más bello tal vez a contraluz de la violencia de una guerra milenaria: es el placer de participar de la particular filosofía del autor ( reflexiona sobre el arte, el espacio-tiempo, el daimon o espíritu guía de cada uno, etc ) ; explica las costuras de su escritura : cómo organizó el libro, cuándo conoció Palestina, nos cuenta que su acuario inventado, en realidad existió; nos hace empatizar con los personajes, que en la trama leen a Graham. Greene, Homero, Kundera, Murakami ; escuchamos lo que ellos escuchan: Monserrat Caballé, Jhon Cage, Whitney Huston, Freddy Mercury. Nos incluye en una realidad bien real: si el escenario existe, las lecturas y las canciones existen ¿por qué no los personajes? Esa inmersión en la credibilidad más absoluta bastaría para justificar la historia como excelente literatura.
Párrafo aparte para la canción preferida de los amantes: “Ne me quitte pas” cantada por Jaques Brel. La busqué para escucharla: la emoción que transmite esa voz en francés encaja justo, como si no pudiera haber otra, con la historia de amor de Ulises e Irit. Y me trajo resabios de una época, (cuando la escuché por primera vez), plena adolescencia, cuando cada enamoramiento era el único, el definitivo. Es que la juventud nos regala engaños dulces que los años cristalizan con la pátina translúcida de la nostalgia. Como una mirada bajo el agua.

En la próxima zambullida pediré que limpie todo lo malo o no tan bueno que trajo el 2010 en lo personal y a mi querido país bicentenario. Agradeceré también por la bendición del río de la vida. Y pediré por nuestra amistad amigos, que siga fluyendo y regocijándonos como una cascada.
Para todos, paz, amor y felicidad. De todo corazón.
María Elena


13 comentarios:

Pinta dijo...

Te conocìa como escritora de cuentos; descubrirte como poeta ha sido un verdadero placer. Fascinante la descripciòn que haces de lo que sentìs cuando te zambullis en el agua. Y Acuario de Figueras es todavìa una asignatura pendiente.

Pinta

Piel de lechuza dijo...

Pinta querida, gracias por tus palabras. Y con paciencia y todo el tiempo del mundo, lee Aquarium. Es un lujo.

Un beso

Amanda dijo...

Querida María Elena: Tus escritos me han resultado algunas veces material de reflexión, de descubrir nuevas visiones de las cosas comunes, cotidianas, otras me deslumbras con la belleza que sabes crear con las palabras, y esa creación es un don.- Me halaga y conforta saber que me consideras una amiga.- Yo me he acercado a tí antes de saberte con estas dotes, simplemente me resultó sobrio tu modo de ser, como diciendo "hay mucho más adentro" y descubro en el trato que esa sencillez plena de cosas bellas existe. Gracias por momentos interesantes que a veces en el cotidiano vivir se ven ceñidos por boberias.- un cálido abrazo y FELIZ NAVIDAD. AMANDA

Piel de lechuza dijo...

Amanda querida, a veces me sucede que entreveo señales detrás de las personas; intuyo que pueden vibrar en mi misma sintonía, esas personas entrañables, independientemente de profesiones y quehaceres. Yo vi en vos un ser profundo y reflexivo y muchas veces pensé qué pena no tener ese tiempo necesario para intercambiar nuestras vivencias, para charlar desde un rincón del alma. Te aprecio mucho amiga y agradezco a Dios haberte encontrado en este tramo del camino. Y espero no perderte nunca.

Que tengas una feliz Navidad junto a tus hijos y seres que te aman.
María Elena

Myriam dijo...

Querida María Elena, es mi deseo que tengas muy gratificantes fiestas, que seas muy feliz, sos una persona preciosa y te mereces eso y mucho más. Agradezco pertenecer al grupo que se formó, que todos con sus particularidades contribuyen a que sea, original, humano, emotivo y un poco intelectual. Cariños para Ariel, un beso muy grande para vos.

Piel de lechuza dijo...

Myriam! qué grande me quedan tus palabras! Pero sí acuerdo en que el grupo formado es hermoso y lo más hermoso de todo es que lo hayamos hecho en esta etapa de nustras vidas! Después dicen que los de la tercera edad "no hacen nada´!. Flor de amistad y de cariño.
Besos para vos y para tu hermosa familia.

Piel de lechuza dijo...

Maria Elena: agradezco y retribuyo tus deseos navideños .Con cariño Teresita

Adolfo dijo...

Gracias María Elena, espero que el 2011 sea mejor que el 2010, y que el blog junte más adeptos. Con cariño, Adolfo

Piel de lechuza dijo...

Eso Adolf, que se lea este trabajo hecho con todo el quore!!
Cariños

El Baúl dijo...

Me hiciste acordar de Ulises e Irit, hermosos personajes que llegaron a mi de tu mano. Como tantos otros, como tantas cosas.
Espero que el próximo chapuzón te limpie de las cosas jodidas del 2010, y que el 2011 te depare lo mejor, porque como bien dicen todos arriba, lo merecés de sobra.

Abrazos de delfín en mar abierto

PD: Te olvidaste de Fanta!!!

Anónimo dijo...

Bellísimo artículo María Elena. El mundo acuático me fascina y produce un efecto sobrecogedor. Escribo un cuento (en proceso) que transcurre en Okinawa Churaumi el 2do. acuario más grande del mundo. Tal vez potencia el misterio el ser incapaz de meter la cabeza bajo el agua!! Trauma de niña. Sueño que muerdo un corcho, me zambullo y floto. Será así? Te abrazo. Cecilia

Piel de lechuza dijo...

Mi querido delfín, uno de las cuatro maravillas de mi acuario. No sabés lo mucho que yo aprendo de vos! Tu nobleza me desarma y eso es mérito solo tuyo!.
Estarás en mis deseos de una feliz vida junto a los otros a quienes amo.
Me olvidé de Fanta! Vaya un recuerdo también para ese pecesito.
Un abrazo

Piel de lechuza dijo...

Poder contener la respiración y avanzar en un medio ajeno al humano es maravilloso. ¿Y si ponés en práctica lo de morder el corcho? Tal vez fue una señal. Y más vos amiga, que has podido con tatas cosas; has solucionado y te has metido en empresas que jamás habías imaginado1 Y hecha una reina.
Que siga tu frondosa imaginación bien activa. Gracias por tus palabras . Y por tu amistad.
Un abrazo