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21 abr. 2018

HAGAMOS EL RESTO, de Rubén Copodaqua

Mi madre no aprendió a llorar
Cruzó su infancia sin muñecas
Las horas del campo
la lluvia
el sol 
y la espera inútil 
fueron compañía
El amor demorado
Los hijos 
Las partidas 
Lo ingrato 
Los hijos de sus hijos
Y las canas que pesan
y cubren su sombra
Todo es lento
no hay escape
Todo es llanto
que chorrea por dentro. 
R. C. 

El olor de la leche quemada 
Las fotos de la primaria
El espejo 
El calor
Un gatito de plástico
y la muñeca de trenzas 
La luna cortada en rebanadas
Mis silencios 
El primer diente 
En el rincón
la mano de un muñeco
En el otro un poco de mar 
y una calle de tierra 






Debajo de la cajita de lata
está la patita de conejo 
con un papel enroscado
que guarda la fecha exacta
de mi muerte.
R. C.

Esta vez, la propuesta es doble: invitarlos al primer encuentro del martes, y acompañar a un querido amigo, gran poeta y excelente persona, en la presentación de su libro "Hagamos el resto". 
Espero que lo disfruten,
Carmen

1 comentario:

Liliana dijo...

Libros gemelos y los dos bellos. Felicitaciones a Rubén y gracias a ustedes por publicar este bello poema


Lily Chavez