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5 ago. 2011

SOMBRA por Carmen Nani

Siempre me gustó jugar con las palabras. Cuando empecé a leer, me pasaba horas tratando de resolver las adivinanzas más crípticas. Después que las había resuelto a todas pasaba a otro juego: repetía una y otra vez trabalenguas- algunos sin sentido pero cargados de sonoridad- hasta adquirir el ritmo de un mantra. Cuando nacieron mis hijos me deleitaba descubrir cómo transformaban las palabras más difíciles en códigos imposibles de entender: en lugar de papel higiénico, la pequeña decía papel “geligento”. Grande fue mi emoción cuando una noche me dijera  maravillada mirando un cielo pleno de estrellas: “¡Mami! ¡Mirá qué hermoso el techo del patio!” En fin, supongo que heredó mi placer por jugar con las palabras.
Hoy me desvela la cantidad de asociaciones que se pueden establecer a partir de una palabra;cualquier palabra. Por ejemplo, escuchaba el segundo capítulo de la novela de “El Retorno del Profesor de baile” de Henning Mankell, cuando las sombras que aparentemente atormentan al protagonista, me llevaron a preguntarme qué significado tienen las sombras para mí.
La primera asociación fue con un momento del día; el momento en que la tarde va cediendo su lugar a la noche pero que conserva cierta claridad, aunque no suficiente, como para proyectar sombras. En ese momento mínimo, escueto surge la verdad pues la mentira, al no encontrar sombras, no tiene donde esconderse. Es también cobijo, ya que mucho se puede descansar a la sombra de un árbol. ¿Acaso no ha sido oasis de muchos peregrinos? Pero por otra parte la relaciono con el miedo, con el temor que me produce la oscuridad, o los que no tienen sombra, como los vampiros; aunque Drácula es una gran historia de amor, estos seres carentes de alma siempre acosaron mi fantasía de niña, y de no tan niña. Recuerdo cuánto me impresionó el filme “El Hombre sin sombra” versión adaptada de lo que yo conocía como “El Hombre Invisible.” El Dr. Sebastian Caine (Kevin Bacon), un brillante pero megalómano biólogo molecular, trabaja en el suero de invisibilidad para militares de EE.UU., así como en un medio para devolver al receptor la visibilidad. Un hombre, que por invisible no proyecta su propia sombra, una de las razones quizás que lo llevan a perder su humanidad.
En muchos juegos fantásticos, se identifica la sombra generalmente como la fuente de las artes oscuras y la magia negra.
Se dice, sobre todo en este género, que las sombras son las almas desviadas de gente que ha perdido la vida trágicamente o que no fueron aceptadas en el cielo ni en el infierno.
Si entramos de lleno en lo nuestro, las sombras han poblado desde siempre el mundo de la literatura en general. En la literatura infantil en particular, Peter Pan perdió su propia sombra; se le desprende cuando salta por la ventana y ésta se cierra de golpe tras él. La guardan en un cajón y luego Wendy se la vuelve a coser. ¿Me pregunto que nos ocurriría si perdiéramos nuestra sombra? Creo que no podríamos existir sin ella porque de alguna manera es nuestra proyección en el mundo. Sin una sombra, seríamos un reflejo sin rasgos. Necesitamos de la sombra, de esa imagen que no se encuentra en el espejo pero que aún así constituye la totalidad de lo que somos.
Una respuesta que realmente me llenó de regocijo fue la que encontré leyendo “La Sombra del Padre” de Jan Dobraczynski. Según se lee, José es la proyección de Dios Padre como la sombra es la proyección de la figura humana o del objeto. La sombra no puede existir sin estar unida a la persona o al objeto y al mismo tiempo a la luz. En la oscuridad no hay sombras, hace falta la luz para ver y reconocer la sombra. Si miramos a Dios reconoceremos también a José. Pero si miramos a José terminaremos viendo a Dios porque la sombra está unida siempre a la luz y a la imagen que la proyecta. ¡Qué duro debió haber sido para este hombre no ser realmente un padre sino la sombra de uno! ¡Cuánta entrega y renunciamiento!
Desde otro punto de vista “La Sombra del Viento” de Carlos Luis Zafón presenta, oculto en las sombras, un personaje siniestro que surge en la vida de Daniel a partir del momento en que elige un libro: … Una mañana llena de bruma y niebla en España, Daniel acompaña a su papá, un librero, a un lugar nuevo y misterioso. No sabe por qué va ahí pero el vendedor de libros de viejo le ha hecho jurar que no podrá hablar con nadie sobre lo que verá a continuación, ni siquiera con su mejor amigo, pues de eso dependerá la supervivencia de lo que se guarda en aquel sitio sagrado… Surge entonces, una novela llena de suspenso, seducción, riesgo y revelaciones, de amores prohibidos y gente que busca venganza a toda costa; donde el odio, el amor, la muerte y la amistad se entremezclan en el pasado y el presente para crear un desenlace inesperado.
Volviendo al cine, la sombra como el fantasma del hombre amado y perdido es el tema central de “Ghost la sombra del amor” drama fantástico de 1990 protagonizado por Patrick Swayze, Demi Moore, Tony Goldwyn y Whoopi Goldberg, escrita por Bruce Joel Rubin y dirigida por Jerry Zucker.
José María Parreño recopila en “Cuentos de sombras”, los diferentes modelos de sombras que han poblado la literatura universal: la sombra como alma, la sombra como engaño, la sombra como encarnación de nuestro otro yo. Pero, también, es capaz de análisis menos obvios y de mostrar como las sombras han sido utilizadas de diferentes y variadas formas y con todo tipo de objetivos por parte de los diferentes autores “El pescador y su alma” de Oscar Wilde es un delicioso cuento de los que sólo el irlandés fue capaz de escribir. Wilde juega con la clásica identificación entre alma y sombra pero la añade la leyenda de los seres féericos (en este caso una sirena) que carecen de alma y le da una interesante vuelta de tuerca. Ahora no es el espíritu elemental el que desea una sombra para volverse humano si no el humano el que quiere perder su sombra para poder unirse a la criatura que ama. Siguiendo con la línea de las criaturas fantásticas, en “El Señor de los Anillos de J. R. R. TolkienMordor es la tierra «donde mueren las sombras».
Existen miles de asociaciones, un sin fin de significados. Éstos son algunos de los que podría mencionar. Pero como decía mi viejo:”Lo bueno y breve, dos veces bueno.” Por eso, sólo una última idea para cerrar por hoy este artículo: así como las sombras me inspiran miedo, creo también que muchas veces me sirven de disfraz; como el camaleón en su propia tinta, más de una vez me he camuflado en las sombras para no ver lo que de por sí salta a la vista; esconderme en las sombras ha sido muchas veces una forma de no ver, de negar una realidad que lastima… ¿nunca les pasó?

6 comentarios:

Rob dijo...

"No se es escritor por haber elegido decir ciertas cosas, sino por la forma en que se digan." — Jean Paul Sartre

titiceballos dijo...

Un día a la vera del camino y bajo la protectora sombra de la amistad vamos a meditar el silencio ,el alivio del descanso..a las palabras las ponés vos!
gracias por tu reflexión,gracias

Piel de lechuza dijo...

Muy bueno Car!. Para mí la sombra es el vacío, la soledad; ya lo dice el tango "Sombras nada más entre tu amor y mi amor..." y además la noche, no tenebrosa, sino llena de misterios y magia. Además, un buen pretexto para usar un hermoso sombrero...o una boina ¿no?
O una galera, vos maga, que de cualquier tema hacés un hermoso escrito.
Abrazos, amiga
María E.

Piel de lechuza dijo...

¿He de agradecer tan críptico mensaje? :) Gracias Profe, espero nos siga leyendo...
Carmen

Piel de lechuza dijo...

Mi querida Titi, precioso tu comentario. Creo que corre por tus venas la sangre de una poetiza escondida...
Un beso
Carmen

Piel de lechuza dijo...

Misterio, soledad... pero siempre presente está el amor en cada uno de tus comentarios, Ma.E...¡Cuánto amor hay que tener para dejar siempre pinceladas tan generosas sobre mis palabras! Un beso
Carmen