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20 mar. 2011

PODERES INCÓMODOS Por María Elena Garay

Hay poderes que hacen la delicia y la fuerza de los superhéroes. Superman debe estar muy contento con su mirada de rayos x, la descomunal fuerza, su capa voladora y la capacidad de salvador americano ( EE UU, por supuesto) en todas las situaciones problemáticas. El hombre araña no duda en lanzar su babaza para volar cuando presiente los problemas. He - man y su espada salvadora.
Nosotros, los simples mortales ¿cómo reaccionaríamos si se nos diera detentar poderes extraordinarios? La literatura fantástica, aunque suene contradictorio, nos da respuestas reales. Y para lo fantástico qué mejor que acudir al insuperable Jorge Luis Borges.
Vamos a su cuento más famoso: El Aleph. Dejando de lado las largas disquisiciones eruditas (algunas inventadas) sus ironías y su humor , caminemos en línea recta: nos cuenta un amor inolvidable del protagonista masculino, el mismo Borges (bromita aparte) por Beatriz. Claro que cuando cuenta, la dama ya se encuentra varios metros bajo tierra y él va a la casa de ella de puro masoquista nomás, para ver sus fotos. Pero en esa casa vive un tal Julio Argentino Daneri, primo de Beatriz, al cual Borges no traga mucho; le tiene celos. Un día Daneri lo llama para que vea el Aleph. Y ahí se viene la barahúnda. Qué es el Aleph. Daneri lo define como “un punto del espacio que contiene todos los puntos”. Borges, creyéndolo loco, le dice tranquilizate que voy a echar una mirada. El Aleph se encuentra en el sótano de la casa, y para verlo hay que hacer unas cuantas contorsiones ¡Y oh maravilla!: vio en un punto y simultáneamente, todas las cosas y actos del universo desde el principio de los tiempos, una larga enumeración, un conjunto infinito de cosas aclarando que toda enumeración es poca. Pasaron por sus ojos espejos, laberintos, ¡hasta las cartas obcenas que Beatriz mandaba a Daneri, pérfida mujer! En una palabra, en un punto “el inconcebible universo”. Sale del sótano y urde su venganza contra Julio: le dice que no vio nada, le hace creer que está loco.
Pero Borges lo vio y sale turbado. Y nos queda como brasa entre las manos la noción del Aleph. En una posdata al cuento (¡qué recurso, señores!), el mismo Borges da algunos indicios ( a su manera, claro): dice que Aleph es para la Cábala la ilimitada y pura divinidad; también que esa letra tiene la forma de un hombre que señala la tierra y el cielo; que es el símbolo de los números transfinitos, etc. La verdad es que no aclara mucho y nos queda la sensación de que detrás del cuento, el escritor todavía se está desternillando de risa.
Entonces, a pensar: Yo tengo mi propia interpretación tal vez compartida por muchos, no lo sé. Es imposible para el hombre, intolerable, tener en la memoria el universo entero. Necesitamos del olvido. Nuestra mente tiene un poder sanador: seleccionar nuestros recuerdos. La mente nos protege de la locura: olvidamos lo que no podemos soportar. ¿Un hombre común, depositario de todo, absolutamente de todo lo que es, tiene, hay en el universo? Lo que al principio aparece como poder fantástico, se vuelve una carga insoportable. El personaje Borges sale del sótano y en el subterráneo creyó que se volvía loco. “Finalmente, al cabo de unas noches de insomnio me trabajó otra vez el olvido”. Ahí está la clave. Concepto que reitera al final de su posdata: Aliviado dice “Nuestra mente es porosa para el olvido” y se le van desdibujando hasta los rasgos de Beatriz (y su obsesión ).
Y ya sabemos lo obsesivo que era Borges con ciertos temas. Creo que vuelve a la carga con el cuento “Funes el memorioso” publicado en el volumen “Ficciones” en 1994. Ahí narra el encuentro de un estudiante porteño con Irineo Funes, quien tiene una extraña facultad: recuerda exactamente todas las cosas que sucedieron . “Más recuerdos tengo yo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo”, dice. Acordarse de todo es una maldición. Borges mismo dijo que este cuento es “una metáfora del insomnio”. En la primera etapa del sueño depuramos recuerdos; al no dormir no los eliminamos, no olvidamos cosas con las que no podemos vivir. Otra vez, el poder sanador del olvido.

Pero saliendo de Borges y su increíble capacidad de urdir argumentos fantásticos que trasuntan verdades filosóficas, recuerdo el delicioso relato de Eduardo Galeano: Un niño va con su padre a ver por primera vez el mar. Ante tamaña inmensidad le pide, impotente y sobrecogido: Papá, ayúdame a mirar.
Y sí, hay poderes que nos volverían locos, son demasiado para nuestra acotada humanidad. Pienso y me digo: qué hermoso sería sentir de nuevo el instante del nacimiento de mis hijos, mi propio nacimiento. Pero con ello volverían otros momentos, dolorosos, crueles; la vida nos hinca a menudo los dientes ( nos pone a prueba siempre). Me quedo con mi corta memoria.
Y sanita. Como deseamos cuando nace un bebé.
El tema tiene su correlato en “El secreto de los flamencos” de Federico Andahazi, para mí su mejor libro. En este thriller, los maestros de pintura florentinos y flamencos, se disputan la supremacía. Triunfará el que descubra el misterio alquímico de los pigmentos. Un maestro flamenco posee el oleum pretiosum, el secreto del color en estado puro y decide utilizarlo. Éste es ciego pues hasta para él le está vedada la maravilla. “Aquélla sustancia que no aparentaba pertenecer a este mundo y que, siendo que no presentaba color alguno, emitía resplandores que parecían contener todas las tonalidades del universo” Ante la pócima, “estaban viendo Todo, estaban siendo testigos de la Historia del Universo” Y vendrá la hecatombe: no se puede robar el poder de los dioses; ya los dioses castigaron a Prometeo por robar el fuego para los hombres atando su cuerpo a una roca para que los buitres le comieran el hígado.

Tal vez si usted contempla el célebre cuadro de Munch “El grito” y lo escucha realmente, este artista fue de otro mundo: logró lo que ambicionaba, poseer la quintaesencia de las emociones. (Y usted también pero no lo envidio; su sensibilidad le va a jugar muchas malas pasadas) Porque él no quiso pintar un hombre que gritara quiso pintar el grito mismo. Un hombre con una máscara que grita (¿o escucha un grito?) para enmascarar las emociones y hacerlas más descarnadas.
En fin, los superpoderes son para los superhéroes. Y no todos están contentos: mírenle la cara a Gilgamesh, el inmortal; qué daría por descansar en la tierra que desde hace milenios trasega.
Los superpoderes son para los superhéroes le dije a mi hijo You de seis años que se tiró del techo con un paraguas y se quebró la pierna. Felizmente, porque si hubiera volado sería atracción internacional, no estaría con nosotros, en definitiva lo hubiéramos perdido. A él y a sus deliciosos, ¡inolvidables! asados.

12 comentarios:

susana2126 dijo...

Felicitaciones María Elena, me encantó tu comentario y a propósito de "Funes el memorioso" y "el Aleph", me vienen los recuerdos de mi primera lectura de El Aleph,en un viaje de Mar del Plata a Córdoba, volviendo yo junto a dos de tus primos en tren, de unas vacaciones con tu flia., A partir de allí me fascinó lo fantástico de Borges.Y mirá como son los recuerdos,hoy vienen a mi mente leyendo tu excelente comentario.Susana

Piel de lechuza dijo...

Gracias Su! Ahora que lo decís, recuerdo esas maravillosas vacaciones. Y el fanatismo por don Jorge Luis, que me sigue por supuesto. Muchos cariños, amiga

Roberto dijo...

Hola Amiga:



Está muy bueno lo de Uds… por que “Piel de lechuza” ‘’’

Un abrazo

Roberto.-

Piel de lechuza dijo...

Hola Roberto! Me alegra que sigamos conectados aunque sea a trávés de la compu. Me preguntás el por qué del nombre? Bueno, en la presentación en la feria del libro 2010 nos preguntaron lo mismo y bueno, lo de piel es el órgano más grande que tenemos y la sola palabra nos lleva a caricia , no sé nos gustó. Y la lechuza? Viste que mueve la cabeza para uno y otro lado en 180 º. Eso queremos, mirar la realidad de una manera amplia sin preconceptos y estructuras. Bueno, el nombre nos gustó y ahí está.
Cariños a Marta y a vos

Ana dijo...

HOLA AMIGA!
MUCHAS GRACIAS POR TUS ENVÍOS LITERARIOS. LOS LEO Y LOS COMPARTO CON MIS CONTACTOS. MUY BUENOS. ME GUSTAN...
UN BESO, ANA.

Piel de lechuza dijo...

Gracias Ana. Y la difusión nos viene muy bien a nosotras (las tres) que, con este blog estamos en pañales pero con muchas ganas de trabajar!
Un abrazo.
María Elena

amanda dijo...

Querida María Elena: tus reflexiones acerca de textos del gran Borges me han llegado tanto al intelecto como a mi sensibilidad, a través de su exposición tan simple que demuestra un profundo conocimiento del autor y capacidad de interpretación propia de lo que todos sabemos es de ardua contenci-on.Coincidimos con la obra preferida de Andhajazi, del cual creo haber leído todos sus libros.-
Al no ser crítica literaria ni conocer mucho al respecto, solo ac redito mi condición de lectora para decirte FELICITACIONES es un escrito de valor, profundidad y originalidad expresa en tono simple e íntimo inquietudes de la condición humana. Amanda

Piel de lechuza dijo...

Gracias!! No sabés lo que valoro tus palabras. Yo tampoco soy crítica literaria, sólo trato de pensar a los grandes (y qué escritor es JLB !) y tratar de entender lo que quisieron trasmitir. Este autor es apasionante y a lo largo de las lecturas uno le pierde el miedo y encuentra al Borges bromista, medio cínico...y genial. Tu comentario me emociona y me da más fuerzas para seguir en este trabajo (placer) de la literatura.
Un brazo
María Elena

Car. dijo...

Mi querida ME, no es la primera vez que escribes sobre Borges... en este mismo blog si mal no recuerdo ya hiciste un análisis referido a sus cuentos:¿"Esquinas con Ochavas"? Estoy casi segura. De lo que no me caben dudas es que esta vez, superaste la velocidad de la luz!!! El modo en que relacionaste el cuento con la desmemoria me dejó sin aliento; mi memoria, gracias a Dios, es absolutamente selectiva. Tiras pensamientos tan profundos, que nacen de tu pluma con tanta naturalidad, que no creo que seas conciente del movimiento intestino que generás en los que te leen. Y el broche de oro: la transversalidad que estblecés con otros escritores y artistas, hacen que este artículo se convierta en un compacto de información tan rica, que necesitas ir desgranándolo, como un pedazo de pan bien caliente, por que sino te quemás. Excelente es decir poco... Un beso

Car.

Anónimo dijo...

Cuánta intertextualidad! Es una marca registrada tuya, me encanta! Y aunque el olvido no siempre es bueno (valga el motivo del último feriado como ejemplo), me quedé pensando en ese poder sanador que mencionabas, y se me vino a la mente una película que vi hace poco por tele: Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (Eternal sunshine of the spotless mind). Una de mis favoritas, con una estructura narrativa ingeniosa, es interesante observar la desesperación por el olvido que tienen sus personajes. Cuando la mente no resulta ser tan porosa para el olvido como quisieran Clementine y Joel, aparece la ciencia (ficción) de una particular clínica médica que "ayuda" a sus pacientes en ese sentido. Al final, con los personajes dispuestos a olvidar su olvido, deciden volver a empezar. Seguramente, la película dispara reflexiones que exceden este espacio, pero contribuyo con un fragmento de un poema de Alexander Pope que aparece en ese filme y es el que le da el nombre:


How happy is the blameless vestal’s lot!
The world forgetting, by the world forgot.
Eternal sunshine of the spotless mind!
Each pray’r accepted, and each wish resign’d.

Que traducido significa lo siguiente:

¡Qué feliz es la suerte de la vestal sin tacha!
Olvidarse del mundo, por el mundo olvidada.
¡Eterno resplandor de la mente inmaculada!
Cada rezo aceptado, cada antojo vencido.

Abrazo!!!!

Piel de lechuza dijo...

Gracias Car! En ocasión de comentar El hombre de la esquina rosada, releí todos los cuentos de los libros El Aleph y Ficciones. Y como siempre, quedé atrapada como una mosca en una telaraña; el genio de este viejito humilde (¡mentira, sabía lo que valía!) me sigue entusiasmando, encandilando. Y me dije que algo escondía El Aleph, y piensa que te piensa se me ocurrió esa interpretación. Tal vez esté a años luz de sus propósitos pero eso no importa. Vos lo sabés bien. Por lo demás, es tan generoso tu comentario que me avergüenza. Más bien lo tomo con orgullo viniendo de una maestra de la letras con quien he compartido a éste y a tantos autores
Un abrazo

Piel de lechuza dijo...

Queirdo Anónimo: Tenés razón, la memoria especialmente la colectiva es imprescindible para no repetir los errores del pasado. El no olvido alecciona, alerta. Y exige justicia.
La peli "El eterno resplandor..." es excelente. Pero en ese olvidar ¿qué buscan? No sufrir. Ante la posibilidad de un nuevo comienzo (hecho feliz) deciden dejar de olvidar. Pero ante la certeza de un alejamiento definitivo ( o de algo doloroso en general), te aseguro que es mejor olvidar, aunque suene a cobardía.
Lo de Pope ( no sé muy bien el contexto) me parece que es la no vida: olvidar y ser olvidado. No me gustaría tener esa mente sin tacha.
Tus comentarios siempre son jugosos, aportan , gracias!!!
Un abrazo